A diferencia de las asociaciones culturales o metáforas sensoriales, la sinestesia es estable en el tiempo, perceptiva, automática, involuntaria y difícil de reprimir. Las asociaciones culturales están basadas en el recuerdo y suelen olvidarse mientras que la percepción sinestésica no se olvida porque continua experimentándose a lo largo de la vida – el sinestésico no tiene que recordar el color asociado a una palabra porque lo percibe – ((CALLEJAS, A. i LUPIÁÑEZ, J. Sinestesia. El color de las palabras, el sabor de la música, el lugar del tiempo. Madrid, Alianza Editorial, 2012, pp. 108-128)). Además, las percepciones sinestésicas son memorables, es decir, a veces hay persones sinestésicas que no recuerdan un número de teléfono o el nombre de alguien, el estímulo inductor, pero sí el recurrente asociado sinestésicamente; no recuerdan el número de teléfono o el nombre de la persona pero sí que empezaba por azul o por verde ((Ibid pp. 135-39)).
La sinestesia es idiosincrática, es a decir, aunque los colores que una determinada persona percibe para un conjunto de letras y números se mantiene relativamente estable a lo largo del tiempo, su conjunto de colores es totalmente diferente al de otra persona que también vea colores en las letras y en los números. No obstante a pesar de su carácter idiosincrático se han podido establecer en los casos de algunas persones sinestésicas los orígenes de algunas de sus asociaciones grafema-color en los medios usados en su proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura – asociación de colores a los fonemas en la cartilla Micho, asociación a la B del color azul (“blue” en inglés) o a la R del color rojo (“red” en inglés)-. Pero presentan otras asociaciones grafema-color que no parecen seguir ninguna regla vinculada al proceso de aprendizaje y parecen plenamente arbitrarias y idiosincráticas ((Ibid pp. 129-34)).
La sinestesia es unidireccional, es decir, un estímulo inductor evoca un concurrente pero este concurrente no evoca al inductor, o dicho de otra forma el 7 es azul pero el azul no es 7 ((Ibid pp. 139-42. Así lo afirmó el Dr. Cytowic aunque recientemente esta afirmación ha sido cuestionada dado que, en condiciones muy particulares de laboratorio, se ha podido observar una bidireccionalidad en determinados casos. No obstante en el día a día de estas persones la magnitud de la conexión en una de las direcciones es tan fuerte que no son conscientes de la posible conexión en la dirección contraria. También es posible que algunas persones tengan experiencias sinestésicas bidireccionales mientras que la mayoría las tenga sólo en una dirección.)). La sinestesia, por último, tiene un carácter emocional – característica menos estudiada de todas- derivado de la presencia o ausencia de coincidencia entre las características perceptivas del estímulo inductor y del concurrente experimentado sinestésicamente. Según sean congruentes o incongruentes el perceptor tendrá reacciones emocionales bien positives, bienestar, o negativas, malestar o rechazo. Es decir, un sinestésico que cuando contempla una J tiene asociada la experiencia del color verde (fotismo: color asociado sinestésicamente a la letra) sentirá una sensación de malestar si contempla la J escrita en otro color y de bienestar cuando esté escrita en verde ((Ibid pp. 142-43)).

