También los llamados “trampantojos” culinarios ya bastante habituales en el mundo gastronómico y que consisten en darle al plato la apariencia visual de unos determinados ingredientes que después resultan ser unos otros, podrían vincularse con el concepto de sinestesia dado que lo que hacen es evidenciar que el acto de comer supone la interrelación de diferentes sentidos, en este caso, la vista y el gusto. En el “trampantojo” el comensal queda sorprendido al no producirse la congruencia esperada entre la percepción visual del plato y la percepción gustativa del mismo, siguiendo la sinestesia emocional.



