El camino de la sinestesia más desarrollado y fructífero – especialmente en los siglos XIX y XX-, tanto por pintores como por músicos, ha sido la correspondencia sonodo y color, es decir, las posibles interconexiones entre la pintura y la música. Desde la pintura ha sido desarrollado entre otros por Whistler, Frantisek Kupka, Paul Klee, Wassily Kandinsky, Charles Blanc-Gatti y desde la música por Scriabin, Rimsky-Korsakov, Schoenberg, Webern, Milhaud, Stravinsky y Xenakis.
Cabe destacar especialmente a Kandinsky que, junto con el compositor Arnold Schönberg, llego a establecer correspondencias entre los timbres característicos de los instrumentos musicales, los colores y las líneas y que en sus libros “De lo espiritual en el arte” (1910) y “Punto y línea sobre el plano” (1926) generó una teoría de correspondencias entre colores, formas y líneas desde el planteamiento de la existencia de un lenguaje visual de las artes de carácter universal y transmisor de emociones. Un planteamiento que inicia dentro del Expresionismo y que, después, desarrolla como profesor de la Bauhaus y que fue seguido, en esta Escuela, también por Johannes Ittem y Gertrud Grunow.




